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"En 2015, visité el Piauí (Brasil) afectado por varios años de sequía grave. Los pequeños agricultores me explicaron cómo las cabras les ayudaron a hacer frente a la terrible situación. Al final de la visita nos reunimos con el Gobernador de Piauí y discutimos lo que el Estado y el FIDA deberían hacer para apoyar a los pequeños agricultores a la hora de aumentar la productividad de la producción ganadera en pequeña escala. Volví a Piauí años después y vi el cambio radical que generó este esfuerzo conjunto: agua de lluvia recogida en cisternas, producción de forraje resistente a la sequía y animales más sanos y productivos. Esta historia lo dice todo sobre la ganadería y la labor del FIDA. Hay más de 500 millones de pequeñas explotaciones ganaderas en el mundo y el 70 % de los 880 millones de personas pobres que viven en las zonas rurales dependen, al menos en parte, del ganado para su subsistencia. En 34 años de trabajo en el desarrollo de la ganadería, he aprendido que la cría de animales puede marcar una diferencia significativa en los ingresos de los hogares rurales y su seguridad alimentaria y nutricional. Ahora, a punto de jubilarme, espero que el FIDA redoble sus esfuerzos, para que los pequeños agricultores aprovechar al máximo su ganado, protegiendo la salud y el bienestar de los animales, aumentando la productividad, y conectando a los pequeños ganaderos con mercados rentables".
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