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La pandemia se superpuso a las tensiones no resueltas entre las personas y la tecnología, entre las personas y el planeta, entre los que tienen y los que no tienen. Estas tensiones ya estaban dando forma a una nueva generación de desigualdades, relacionadas con las capacidades mejoradas, las nuevas necesidades del siglo XXI, como se define en el Informe de Desarrollo Humano de 2019. Pero la respuesta a la crisis puede determinar cómo se abordan esas tensiones y si se reducen las desigualdades en el desarrollo humano.
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